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CHUTOHAMPA

La veracidad del tiempo de trabajo en la obra de Mariana Guerrero

Mariana Guerrero es una de esas artistas que engañan. Encantados por  los trazos fluidos y las superposiciones libres de texturas y colores, desconocemos que detrás de ese simulacro de desapego existe un gran combate por la búsqueda de colores precisos y asociaciones específicas de formas y tramas.

No todo está librado al azar.

El pensamiento y la reflexión previa, profusa, son parte estructural de su trabajo.

Con una gran formación en el estudio del color en la Pontifica Universidad de Chile, donde cursó la carrera de Bellas Artes, Guerrero adquirió la disciplina de armar cuidadas paletas de colores con pantones seleccionados a priori, que luego llevó al grabado durante un largo tiempo y que hoy despliega sobre todo en Chuto-hampa, la serie más reciente de pinturas.

Chuto-hampa, es una expresión japonesa que está compuesta por dos palabras. Chuto define lo que está en segundo grado, a mitad de camino, combinado con hampa, profundiza su significado haciendo referencia a los que está entre medio, a lo que no está completo. Un concepto pendular que depende de quién tire de la soga, va hacia un lado u otro.

Mariana decidió a través de chuto-hampa, armar un camino propio, y hacer uso de la disciplina que posee para el trabajo y la investigación, pero de un modo propio, con el fluir del sistema que ella misma va configurando día a día a su medida.

Esta muestra en su estudio, forma parte de una larga cadena de decisiones. Todo comenzó cuando luego de un tiempo vinculada al grabado, técnica que maneja con gran diversidad y flexibilidad, sintió que la pintura comenzaba a ocupar un lugar secundario. También la presencia durante varias ediciones seguidas en distintas ferias, precipitó la idea, cuando se dio cuenta que debía volver a su taller y volver a la pintura pero sin abandonar el grabado como soporte y herramienta.

Su espacio de trabajo, reconfigurado como lugar de exposición, habla de una apertura pero también de preservar con esa acción el espacio íntimo, personal y un poco informal, casi como más ´humanizado´, sin un contexto acartonado o aséptico e impersonal, que los espacios expositivos generan a veces.

Chutohampa –lo que está entre-, aglutina una serie de obras desarrolladas en tiempos cronológicos distintos. Algunas obras son de 2009 otras de hasta 2013, y los soportes variados también, hay papeles y hay telas.  Insertas en un entorno acuático, casi de río, estas pinturas presentan una poética que queda abierta, de lo inconcluso en el sentido de no atrapadas.

Estar entre, es también dejar aperturas, dejar espacio para la sorpresa, para lo inesperado y no pensado. Chutohampa es una propuesta de posible acercamiento a su obra, una forma de mirada al universo que Mariana Guerreo hoy presenta en un espacio que tiene la veracidad del tiempo del trabajo y de las horas de búsqueda.

 

María Lightowler
Abril, 2013